15 de septiembre de 2026
Hay conciertos a los que vas porque quieres ver a un grupo. Y hay otros en los que acabas descubriendo que lo mejor no ha sido solamente quién estaba sobre el escenario, sino todo lo que has vivido alrededor.
Este sábado 12 de septiembre, una amiga y yo viajamos a Barcelona para asistir al Music Bank World Tour Barcelona 2026 y, después de vivirlo, puedo decir que ha sido una de esas experiencias que merece la pena contar.
Un escenario que impresiona antes incluso de entrar
El concierto se celebró en el Estadi Olímpic Lluís Companys, en Montjuïc.
Y lo primero que me sorprendió fue precisamente el lugar.
Por fuera es espectacular y, cuando entras, impresiona todavía más por sus dimensiones. Nosotras no estábamos precisamente cerca del escenario y reconozco que al principio tenía mis dudas sobre cuánto íbamos a poder ver.
Pero la sorpresa fue muy buena.
A pesar de la distancia, estábamos muy bien situadas y la organización había instalado dos pantallas enormes que permitían seguir perfectamente cada actuación, ver a los artistas de cerca y no perderte prácticamente nada de lo que estaba sucediendo sobre el escenario.
Además, hubo otro detalle que agradecí muchísimo: las intervenciones se iban traduciendo tanto al español como al inglés.

Puede parecer algo pequeño, pero cuando estás viendo artistas coreanos en directo y quieres entender lo que están contando y lo que quieren transmitir al público, cambia muchísimo la experiencia.
En general, tengo que decir que la organización me pareció fantástica.
Siete grupos y una noche para descubrir música
El cartel reunía a ATEEZ, ENHYPEN, NMIXX, xikers, NCT WISH, CORTIS y ALPHA DRIVE ONE, con el conocido actor coreano Park Bo-gum como presentador de la noche.
Y si algo me gustó especialmente del formato de Music Bank fue precisamente esto: no necesitas conocer a todos los grupos para disfrutarlo.
Había grupos que esperaba especialmente y canciones que ya conocía, pero también actuaciones de artistas que apenas había escuchado antes.
Y eso terminó siendo una de las cosas más interesantes de la noche.
Porque vas pensando que sabes qué actuaciones te van a gustar más y, de repente, aparece un grupo que prácticamente no conocías y consigue sorprenderte.
NMIXX y una sorpresa en español
NMIXX era el único grupo femenino de la noche y protagonizó uno de esos momentos que inmediatamente conectan con todo el estadio.
Las chicas se atrevieron a cantar en español, algo que el público recibió con muchísimo cariño.
Interpretaron “Si antes te hubiera conocido”, de Karol G, y escuchar a un grupo coreano cantar una canción completamente en nuestro idioma, fue una forma preciosa de acercarse al público y agradecer el recibimiento.
Fue uno de esos detalles que hacen que una actuación se sienta un poquito más cercana y especial.
De los recién llegados a algunos de los grandes nombres de la noche
Otra de las cosas que me encantó fue poder ver en el mismo escenario a grupos que están en momentos completamente diferentes de su carrera.
CORTIS, que acaba prácticamente de debutar, consiguió llamar muchísimo la atención con “REDRED”.
Y después estaban algunos de los nombres que probablemente generaban más expectación.
ATEEZ fue pura fuerza sobre el escenario. Escuchar “BAD” en directo, rodeada de miles de personas cantando, tiene poco que ver con escucharla tranquilamente en casa.
Y ENHYPEN fue otro de mis momentos favoritos de la noche.
“Bloody Paradise” fue espectacular.
Hay canciones que ya te gustan antes de un concierto y que, después de escucharlas en directo, empiezas inevitablemente a asociar a ese momento.
Creo que Bloody Paradise va a ser una de ellas para mí.
Pero si algo hizo especial la noche fue el público
Hubo algo que me llamó muchísimo la atención durante todo el concierto: la gente se sabía las canciones de todos los grupos.
No solamente las de ATEEZ o ENHYPEN.
Cantaban con NMIXX, con xikers, con NCT WISH, con CORTIS, con ALPHA DRIVE ONE…
Y eso creó un ambiente increíble.
Miles de personas con sus lightsticks, cantando, gritando, bailando y disfrutando de artistas diferentes, algunos ya consolidados y otros que están prácticamente empezando.
Y creo que esa fue una de las cosas que más me sorprendió.
Podía cambiar el grupo que estaba sobre el escenario, pero el público seguía cantando.
Quizá sea también una de las cosas que mejor explica lo que significa actualmente el K-pop: no se trata solamente de seguir a un único grupo. Existe toda una comunidad alrededor de la música, los conciertos y la cultura coreana que hace que una noche así se viva de una manera muy especial.
Park Bo-gum, el anfitrión de la noche
Y entre actuación y actuación tuvimos además a Park Bo-gum como maestro de ceremonias.
Para quienes también seguimos los K-dramas, ver a un actor coreano tan conocido presentando Music Bank en Barcelona añadía otro aliciente a la noche.
Fue acompañando el espectáculo, presentando a los artistas y conectando los diferentes momentos de un concierto que, pese a reunir a siete grupos diferentes, consiguió mantener el ritmo durante toda la noche.
Y entonces llegó el final…
Después de tantas actuaciones, canciones y emociones todavía quedaba uno de los momentos más bonitos de la noche.
Los artistas volvieron al escenario para la despedida y llegó ese momento en el que sabes que el concierto está terminando, pero nadie quiere que termine.
Y entonces empezó a sonar “Dynamite” de BTS.
El público cantando, los artistas sobre el escenario y, para terminar, los fuegos artificiales iluminando el Estadi Olímpic.

Fue espectacular.
Pero, sobre todo, fue bonito.
Uno de esos momentos en los que durante unos segundos miras el escenario, miras todo lo que tienes alrededor y simplemente piensas:
Qué suerte estar aquí.
Nosotras pensábamos que ahí terminaba nuestra historia con Music Bank Barcelona.
Pero todavía nos quedaba una última sorpresa.
Dos días después… un encuentro que no esperábamos
El concierto había sido el sábado y nosotras regresábamos a casa el lunes.
Ese lunes, alrededor de las tres de la tarde, cuando ya estábamos prácticamente de camino para coger el avión, ocurrió algo que no esperábamos en absoluto.
Nos encontramos casualmente con tres de las chicas de NMIXX, acompañadas por dos chicos que suponemos que formaban parte de su equipo.
Iban intentando pasar bastante desapercibidas, con mascarillas, pero las reconocimos.
Nos acercamos simplemente para saludarlas.
Les dijimos hola, y ellas fueron encantadoras con nosotras. Nos saludaron, fueron súper amables y nos regalaron uno de esos pequeños momentos que no estaban previstos en ningún plan del viaje.
Y sí, tengo que decirlo:
¡Eran guapísimas!
No tenemos ninguna fotografía de ese encuentro.
Y, en realidad, tampoco quisimos hacerla.
Estaban fuera del escenario, disfrutando de su tiempo privado, y nos pareció mucho más bonito saludarlas, compartir unos segundos con ellas y dejarlas continuar tranquilamente sin molestarlas.
Así que no hay foto que enseñar.
Pero hay recuerdo.
Y después de haberlas visto el sábado sobre un escenario enorme, delante de miles de personas, encontrárnoslas dos días después de una manera tan casual fue uno de esos pequeños regalos inesperados que te deja un viaje.
Además, nos ocurrió justo cuando nuestra escapada estaba terminando.
Nos íbamos ya a coger el avión para volver a casa.
Así que mi amiga y yo nos miramos con esa sensación de:
“Bueno… ahora sí que nos podemos volver a casa.”
Y nos fuimos todavía más contentas.
Lo que me llevo de Music Bank Barcelona
Por supuesto que me llevo las actuaciones.
Me llevo Bloody Paradise. Me llevo la fuerza de ATEEZ. Me llevo a CORTIS y haber descubierto mejor a grupos que conocía menos. Me llevo a NMIXX cantando en español.
Me llevo los lightsticks, las pantallas gigantes, un estadio entero cantando y ese final con “Dynamite” de BTS mientras los fuegos artificiales iluminaban el cielo.
Pero también me llevo todo lo que ocurrió alrededor.
Viajar con una amiga. Compartir una afición. Descubrir música. Emocionarte con una canción que conocías. Ver cómo miles de personas que probablemente no se conocen entre sí son capaces de cantar juntas.
Y, cuando ya pensábamos que todo había terminado, encontrarnos casualmente con tres de las artistas que habíamos visto sobre el escenario dos noches antes.
Porque puedes escuchar K-pop en casa, ver vídeos, seguir grupos y descubrir canciones nuevas cada semana.
Pero viajar, compartirlo, vivirlo en directo y volver a casa con una historia que no esperabas…
eso ya se recuerda de otra manera.





